En Casa Rosada enumeran una serie de condiciones que deberán darse para acercar posturas con el partido que lidera Mauricio Macri.
Rumbo a las elecciones 2025, la relación entre La Libertad Libertad (LLA) y el PRO sufre vaivenes constantes, y pese a las buenas voluntades iniciales, la Casa Rosada ensaya una serie de requerimientos necesarios para poder dar lugar a la chance de conversar un incipiente entendimiento.
A la premisa de priorizar a los propios, se suma también la exigencia de “gestos” que esperan del espacio que lidera el expresidente Mauricio Macri para reivindicarse tras varias críticas a la gestión y dardos cruzados.
El atisbo de voluntad existente para ir hacia un acuerdo electoral con el PRO no exime al espacio de sus correspondientes críticas. Los que rodean al Presidente no solo buscan señales de buena voluntad sino coherencia en la práctica.
“Primero debiéramos tener una definición del PRO, porque hasta ahora no sé sabe bien si coinciden o no con nuestra agenda”, cuestionó una importante fuente con acceso al despacho presidencial que cree además que Macri ya no dirige a los propios.
Es que varios de los últimos movimientos del partido amarillo cayeron mal entre las filas libertarias, alcanzando el punto de mayor conflicto con la contratación del asesor político catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, quien hace poco se sumó al equipo del jefe de gobierno porteño, Jorge Macri.
“Contrataron al tipo que impulsó la campaña más sucia contra Milei. Fue una declaración de guerra”, sintetizó a la Agencia Noticias Argentinas una importante fuente con acceso al despacho presidencial.
Se trata del asesor político catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, que desembarcó en la política hace ocho años de la mano de las dos veces mandataria Cristina Kirchner. Especialista en marketing político, diseñó la campaña presidencial de Sergio Massa en las últimas elecciones que compitió con Milei.
"Es raro. Damos muestras de que queremos ir juntos y después Jorge Macri contesta contratando a Rubí. Dicen que Mauricio Macri lo pidió", aseguraron en los pasillos de Balcarce 50.