La ministra de Seguridad criticó la gestión del PRO y remarcó: “En la gran mayoría de las jurisdicciones provinciales hay exceso de presos alojados en comisarías, pero no a todas ellas se les escapan presos todas las semanas”.
La ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, volvió a cruzar al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por la gestión de los presos en la Ciudad de Buenos Aires.
Para ello, le envió un durísima carta en medio del debate por el traslado de detenidos a cárceles federales.
“En la gran mayoría de las jurisdicciones provinciales hay exceso de presos alojados en comisarías, pero no a todas ellas se les escapan presos todas las semanas“, indicó la funcionaria en referencia a las fugas de comisarias registradas en el último tiempo.
En ese sentido, señaló: “Teníamos la obligación legal de recibir 60/70 presos semanales y voluntariamente, desde el inicio de este gobierno, pasamos a recibir 90 internos semanalmente, es decir, un 50% más; ofrecimos 100 plazas en el interior del país y un cupo especial de 50 plazas para ofensores sexuales. La Ciudad, sin embargo, solamente utilizó el cupo de 90 plazas semanales“.
“Ofrecimos formalmente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que realizara construcciones modulares en predios del Servicio Penitenciario Federal para poder alojar allí a 400 de sus presos, con la posibilidad de alojar a 600 más. Esta propuesta fue absolutamente rechazada por las autoridades de la Ciudad”, agregó.
En referencia a la como resolver el problema, Bullrich sostuvo que todas las propuestas fueron paliativos porque la solución era que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires termine y entregue el Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz que se comprometió a realizar en el año 2018 y que podría haber alojado a 2.240 presos pero que, por decisión política de esta gestión de la Ciudad y de la anterior, sigue sin cumplirse. La cárcel tendría que haber sido entregada en el año 2020.
En la extensa misiva que llegó este lunes a manos de Macri también se indica que “las autoridades de su Gobierno, mediante distintos mecanismos, dañan la imprescindible buena fe que en toda negociación seria debe primar” y que “esta administración no va a aceptar ningún tipo de coerción directa ni indirecta“.
“Esperamos que en su carácter de Jefe de Gobierno y las demás autoridades políticas de la Ciudad se hagan cargo de las responsabilidades que les corresponden para asegurar la seguridad pública de los porteños, que cumplan con el mandato que les otorga su propia Constitución, que retomen la buena fe en las negociaciones y que alivien la situación económica del resto de los argentinos que con sus impuestos mantiene a los internos que cometen delitos en la ciudad“, concluyó Bullrich.