En la sede del SMATA, Wado De Pedro y Leonardo Grosso realizaron un acto donde no invitaron a Katopodis ni al intendente aliado, Fernando Moreira. La tensión crece frente al desdoblamiento.
Ni el 24 de marzo, fecha de la que el kirchnerismo se apropió en su época de apogeo, los pudo juntar. No hubo ninguna comunicación ni marcha en común entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner al tiempo que, en los territorios, la tensión sigue y aumenta.
Optimista, un experimentado dirigente que se aleja cada vez más de la cotidianeidad de la puja interna, analiza que “siempre, antes de los momentos de cierre, aumentan las tensiones. Las negociaciones se cierran desde lo más extremo a lo más cercano, en un punto medio”. Sin embargo, este razonamiento ha demostrado ser modificado por los nuevos tiempos, donde la racionalidad y los usos y costumbres pierden terreno ante la urgencia y el discurso exclusivo para los que piensan como uno.
Este viernes 21, Wado De Pedro, el mismo que en 2015, como operador todo terreno de Cristina Fernández de Kirchner convenció a Gabriel Katopodis para que éste abandonara el Frente Renovador y se volcara hacia el entonces Frente para la Victoria, estuvo en General San Martín no justamente para acompañar al ahora ministro de Axel Kicillof sino para abrazar y proponerle “seguir resistiendo juntos” a Leonardo Grosso, el ex diputado nacional del Movimiento Evita con quien La Cámpora tiene un acuerdo frente al armado del gobernador y su funcionario sanmartinense.
Hace cuatro meses, la foto de Grosso había sido con Máximo Kirchner y, ante la posible continuidad de una unidad política entre Kicillof y el hijo de los dos presidentes, Fernando Moreira, el intendente aliado a Katopodis, había sido invitado en la recorrida del presidente del PJ bonaerense a una empresa recuperada que coordina el Evita.
Fue casi en simultáneo en que Cristina Fernández de Kirchner juntó a todo el peronismo kirchnerista renovador en Moreno, en una amplia mesa de convivencia forzada con Axel Kicillof, quien tuvo que llevarse su propio mate porque el de Massa solo lo compartía con Máximo. No es un eufemismo ni una inspiración poética, sino literal.
En ese encuentro, donde Andrés “El Cuervo” Larroque rompió la consigna no escrita de nunca discutir con “la señora”, ella y Massa exigieron que no hubiera desdoblamiento electoral en la Provincia de Buenos Aires y seguir con el sistema de las PASO para dirimir candidaturas. El próximo jueves, luego de haber hecho bajar a sus diputados al recinto con los libertarios y los del PRO, Kicillof forzó el tratamiento de la suspensión de las primarias e, inmediatamente que se apruebe este tema, lanzará un esquema electoral independiente al del nacional, adelantando las elecciones para el mes de julio o agosto, como mucho.
“Nadie habla de ruptura. Va a haber unidad y elecciones simultáneas para candidatos nacionales y provinciales”, sostienen cerca de Sergio Massa, quien se agarra la cabeza ante la posible ruptura entre sus aliados, que podría desembocar en dos listas diferentes. Una será la que armen La Cámpora más el Frente Renovador, aunque el massismo se niegue a validar este escenario, y otra la de Kicillof con todos sus aliados más los que se sumen desde la periferia como los intendentes de Esteban Echeverría, Fernando Gray, y de Tigre, Julio Zamora, entre otros.
Si esto no sucede, y termina validándose la lógica de la real política, donde el miedo a perder domina la escena, es muy factible se reorganicen en el plano provincial viejos acuerdos que permitan competir a nivel seccional por los cargos legislativos bonaerenses. Puede terminar en una “fumata” donde haya unidad con desdoblamiento. En esa “pierde Axel, y un montón de los que están con él pueden armar otra cosa junto con los que podían haber entrado en el armado de un Kicillof empoderado”, consideró Juan Zabaleta, que conoce la volatilidad de las adhesiones cuando enfrente está Cristina Fernández de Kirchner.
En el posible contexto de la “unidad”, muchos intendentes quedan “liberados” para armar su propia experiencia electoral con la confluencia de viejos competidores que, por diversas razones, quedaron parados dentro de los esquemas de Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y el peronismo no kirchnerista. En ese armado no esperan demasiadas adhesiones de otros ámbitos como los de Florencio Randazzo o el cordobesismo, “que nunca se juega por nada”, tal cual definió uno de los intendentes que más entusiasmado está con ese nuevo proyecto.